-¿Qué tal?
Así empezamos la conversación,pero mejor,añádeles unos puntos suspensivos,porque realmente no te pregunto por tu estado de ánimo,porque en realidad me gustaría que me preguntaras,o viceversa,que qué tal me parece si usamos esa llamada segunda oportunidad o,mejor aún nos olvidamos mutuamente.
Y con ello nos llevamos todos los recuerdos,los consejos,las tardes riendo o llegando hasta nuestro límite, pasándolo bien como dos adolescentes enamorados,con sus baches y sus alegrías,con los abrazos y los besos.
No.
Olvídate de todo eso y de lo que no soy capaz de describir,vamos a conocernos de nuevo,en otra época,con otros nombres,con otras costumbres,con otros amigos y otra familia,con otras edades,cambia lo que desees;yo solo querría encontrarme contigo,de la forma más estúpida o de la más romántica,pero que al encontrarme con tus ojos oscuros como la Coca-Cola en los que me perdía-no mejor,cámbialo eso también-simplemente quiero que cuando me encuentre contigo sepa que vas a ser tú,o viceversa,amor.