Y le observo fumando,y me sobresalto y le grito:
-¡Fumar es malo! Siempre dices que yo no fume y tú no me das buen ejemplo
Y él,con tranquilidad me responde:
-Tu tía también fuma,y a ella no le dices nunca nada
-Eso es porque ella tiene una buena excusa...
-¿Y cuál es esa buena excusa?
-Siempre que le pregunto por qué fuma si sabe que es malo,ella me contesta:
"Porque cada cigarrillo que me fumo,es el sustituto a los besos que no me dan"
Y solo entonces,según la regla de mi tía,me paré a pensar cuántos cigarrillos debería fumarme yo