miércoles, 10 de agosto de 2011

-No veas como echo de menos a mamá...
+No pienses en lo que te estás perdiendo ahora de ello, sino todo lo contrario. Recuerda cual fue la mejor enseñanza que te regaló en vida.
-Una de las razones que me hicieron quererla infinitamente fue aquel maravilloso consejo que me dio cuando era pequeña, con apenas 7 años pero que aún recuerdo como si me lo estuviese diciendo ahora:
«Cariño, yo no soy la mejor maestra para enseñarte, ojalá conozcas a alguien que te sepa dictar las pautas para que vivas feliz cuando yo ya no esté, pero quiero que recuerdes algo que a mi me ha servido para llegar a ser quien soy. No te rindas nunca, por muchos obstáculos que te ponga la vida, sé tú mucho más fuerte que ella y no te rindas nunca, rompe con todos los muros que te encuentres. Lucha, lucha hasta el último suspiro de tu vida, que ella es lo más valioso que te he podido regalar. No pierdas la esperanza, todo lo que deseas lo acabarás teniendo si lo buscas fervientemente.»
+Era una mujer extraorinaria
-No, ahora me doy cuenta de que no lo era. Sabes por qué?
Ella siempre me juró que conseguiría todo lo que quiero si lo deseaba con todas mis fuerzas y me dijo que rompiese todos los muros de mi camino...Pero antes de irse nunca me contó las cosas negativas de la vida, siempre me encerró en su burbuja perfecta y ahora no sé como romper a las personas que construyen esos muros ni tampoco sé como conseguir lo que quiero, porque desde que se fue ya no he vuelto a depositar esa ansiada esperanza intentando encontrar a esa persona que según ella me daría las pautas para ser feliz.