"No hace falta que me quites la mirada para que
entienda que ya no queda nada."
Por querer caer y esperar a que siempre estuvieses para
salvarme en el último segundo.
Por querer terceras oportunidades -y cuartas, y quintas...-
Por querer reír hasta dejarnos la garganta cuando estábamos
afónicos.
Por querer emborracharnos de felicidad aún sabiendo que
vomitaríamos mentiras.
Por querer proteger vidas ajenas y jodernos la nuestra.
Por querer ser amantes cuando no hay amor.
Por querer rozarnos lento cuando en realidad nos arañábamos
las entrañas.
Por querer imaginar que la vida es un poema y tú eres el
mejor poeta para recitármelo al oído.
Por querer darle una respuesta a los "¿Y si...?" mientras
mandabas a callar a la mismísima noche.
Por querer hablar cuando en realidad nos expresábamos a
gritos.
Por querer quererle. Y por querer entender que en el algún
momento la vida fue vida con él a mi lado.