11 veces.
Desde que vi la primera camisa, fondo azul y una cruz blanca.
Desde que tengo uso de razón.
Desde que sentí el escalofrío del primer minuto cuando rueda.
Desde que entré junto con miles de personas más y desde que me senté a contemplar 45 minutos, desde que paré, descansé y volví, 15 minutos después, dispuesta a por más.
Desde que enrollé la bufanda a mi cuello en los días de invierno y desde que me puse esa camisa en los días de primavera.
Desde que era una cría, hasta que crecí con ello.
Desde los sábados por la tarde, hasta los domingos por la noche.
Desde que vi el primer balón entrando en la red...y el último.
Desde me senté al lado de unos conocidos que me acababan de presentar, hasta el momento en el que les llamé amigos.
Desde las tardes comiendo pipas, sin preocupaciones...hasta esas en las que no podías comer nada hasta que oías un pitido.
Desde que mi voz profirió el primer grito...y el último.
Desde que aún, desde un sitio más alejado de lo que era una grada, te sigo observando.
Porque, aunque mi corazón esté dividido también ahora en blaugrana, en el fondo seguiremos siendo blanquiazules.