martes, 4 de octubre de 2011

Déjame ser la otra parte de ti, esa que no se puede ver. La cara B de ese chico peculiar.
La confidente incluso en los momentos de rabia, y el hombro en el que apollarse cuando en tu mundo se tambalean los cimientos.
Déjame ser la chica de las uñas azules descascaradas con esos ojos de color marrón oscuro que se asemejaban a un cielo estrellado cuando reflejaban felicidad.
Esa chica bajita, esa hermana pequeña. Ese chico alto, ese hermano mayor.
Esa a la que asfixiabas en tus largos brazos, esa de la que siempre te preocupaste.
Ese al que llamaba de madrugada. Ese que permanece en nuestro mundo, dejando atrás el mundanal ruido de la ciudad, que interfiere en los latidos de los corazones.