Buenos días, mediante esta carta me gustaría mantener el contacto con Ud., si no fuese mucha molestia, me gustaría que fuese capaz de leerla en su totalidad y hacermela volver con una respuesta, lo más inmediata posible.
Utilizo esta carta para hacerle ver -de nuevo- ciertas cosas que nombraré a continuación: puede confiar en mí, soy yo, la de siempre. Tu secreto está a salvo conmigo, todavía, y lo seguirá estando.
Que quiero seguir buscando a esos ojos que me transmitan tranquilidad cuando todo a mi alrededor gire sin sentido.
Querría comentarle que ayer, mientras disfrutábamos cada uno por separado, tuve una sensación de necesidad enorme, de necesitar abrazarle, y quedarme así, sin más, sin hablar, e irme como si no hubiese ocurrido nada. Que Ud. no preguntase, que solo cerrara los ojos y me estrechase contra Ud., durante poco tiempo. Que pudiera sentir esa felicidad que irradia, que me donara cierta parte.
Pero no lo hice, le obvié, como llevo haciendo desde hace meses. Y no es por orgullo, es porque sigo esperando -en vano- que vuelva, que sea Ud. otra vez, que muestre interés por mí, por esto, por nosotros. No le pido demasiado.
Espero que la lea, no he escrito en ningún párrafo ni línea las palabras "echar de menos".
Espero que eso ya lo sepa, que se ha llevado una parte de mi corazón y que espero que Ud. sea capaz de devolvérmelo en un corto período de tiempo, ya ha sido tutor suyo durante demasiado tiempo.
Gracias, para terminar.
Te digo gracias, ya que Ud. no fue nunca capaz de decírmelas a mí.
Gracias por haberse dado tan rápido por vencido, gracias por demostrarme que es un verdadero cobarde que no ha sido capaz de luchar por la persona más importante de su vida, gracias por hacerme creer que realmente me quería y que era tan relevante como Ud. lo era para mí. Gracias por saber mentir tan bien, lo has hecho de puta madre durante todo este tiempo.
Le devuelvo una frase dicha por Ud.: "Grábatelo a fuego, tatúatelo si hace falta: te quiero"
Recoja su dignidad, sigue esparcida por ahí. Búsquela. Porque mi afecto no podrá volver a tener por mucho que busque.
No es comparable, pero aún así puede quedarse con las palabras que no sirven para nada.
Los hechos son los demostrados, contrastados.
Y él, para desdicha de Ud. -que desea verme caer-, sí me quiere.