Por miles de cosas resumidas mínimamente y prácticamente imposibles de enumerar sin olvidar ninguna en el camino.
Tú me enseñaste que hay amistades escondidas que valen la pena más que cualquiera, que el cariño, el afecto y el interés no tienen que ser dichos, sino demostrados cada día.
Ahora sé que los verdaderos amigos lo son hasta el final.
Hasta el final, los verdaderos amigos como tú y como yo.
