Buscamos cosas diferentes. A personas diferentes.
Y sé, a ciencia cierta, que lo encontraremos. Tarde o temprano, pero por separado.
Tú buscas una chica fácil, una que venga a ti siempre, aún cuando no te lo mereces, aún cuando te equivocas.
Una chica que sea fácil de conquistar, que a la mínima esté detrás de ti.
Tu quieres una chica que te haga todo lo que quieres sin darle nada a cambio.
Y la encontrarás. Y ella te encontrará a ti.
Y harás todo lo que quieras con ella.
Puedes presentársela a tus padres y a tus hermanos, incluso.
Puedes llevarla a comer, reírte con ella y mirarla a los ojos mientras te habla.
Puedes enamorarla con cosas materiales, con regalos que no vengan a cuento.
Puedes llevarla a tu casa, puedes tirarla en tu cama o ducharte con ella.
Incluso puede que convenzas a tu padre y pase una noche increíble a tu lado.
Puedes puedes decirle las palabras más profundas que consigas pronunciar o escribir.
Puedes acariciarla y besarla en cualquier lugar de su cuerpo, dejando en ella tus huellas.
Puedes decirle mil veces que la quieres, y puedes tirarla otras mil veces del sillón.
Puedes dejarla que conozca cada parte en la que te retuerces de placer.
Puedes ver películas con ella, acostados en tu cama, en Invierno.
Puedes sorprenderla por fuera de clases una tarde cualquiera, o ir a buscarla a su casa simplemente porque la echas de menos.
Incluso puede que ella satisfaga tus mayores deseos.
Pero en cada momento de todos los que he nombrado, cuando la mires fijamente, la beses, y cuando la acaricies, no estarás pensando en ella.
Simplemente desearás que sea yo.